Durante la peri-menopausia y la menopausia, los cambios hormonales (sobre todo la disminución de estrógenos) pueden provocar sequedad cutánea, pérdida de elasticidad y mayor deshidratación general.
Por eso, es clave adaptar tanto la hidratación interna como el cuidado de la piel a esta etapa.
Aquí te dejo algunas recomendaciones específicas:
Hidratación interna
- Bebe agua regularmente a lo largo del día (1.5–2 litros diarios como referencia).
- Incorpora infusiones sin cafeína, caldos vegetales y frutas/verduras con alto contenido de agua (pepino, sandía, melón, naranja).
- Evita exceso de cafeína y alcohol, que favorecen la deshidratación y pueden aumentar los sofocos.
- Incluye en tu dieta grasas saludables (aguacate, frutos secos, semillas, aceite de oliva, pescado azul) que nutren desde dentro la piel y ayudan a mantener su barrera protectora.
Cuidado de la piel externo
- Usa limpiadores suaves y sin jabón para no alterar la barrera cutánea.
- Aplica una crema hidratante rica en ceramidas, ácido hialurónico, glicerina o urea (retienen agua y refuerzan la barrera de la piel).
- Protector solar diario (FPS 30 o más), ya que la piel pierde colágeno y se vuelve más sensible al sol.
- Exfoliación suave 1 vez por semana para estimular la renovación celular sin irritar.
- Considera productos con antioxidantes (vitamina C, E) y retinoides suaves, que estimulan la producción de colágeno y mejoran la firmeza.
- Hidratación nocturna más intensa, aplicando cremas más nutritivas o aceites faciales por la noche.
Hábitos que apoyan la salud de la piel
- Dormir 7–8 horas diarias para permitir la reparación celular.
- Ejercicio regular (caminar, yoga, pilates): mejora la circulación y el tono de la piel.
- Evitar el tabaco, que acelera el envejecimiento y la sequedad cutánea.
- Mantener una alimentación rica en proteínas, que aporta los aminoácidos necesarios para formar colágeno.
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